Las tierras cultivadas se explotan en fincas diseminadas por el parque, donde los bancales ocupan las zonas más óptimas. Los "masos" son las construcciones antiguas ligadas a la explotación. Sin embargo, el aprovechamiento agropecuario en el parque no es relevante, debido a las rigurosas condiciones climáticas y al caracter agreste del terreno, que han dificultado los cultivos en las zonas más elevadas de la sierra, facilitando así que la mayor parte de las tierras cultivadas se encuentren fuera de los límites del parque, donde el clima se suaviza y el relieve se hace más llano.
Además de los "masos", destacan otras construcciones de alto valor arquitectónico y etnológico como son los "pous de neu" o cavas, construcciones destinadas a almacenar la nieve caida durante el invierno. Durante el siglo XVIII, el comercio de la nieve jugó un papel muy importante en las comarcas de montaña, testimonio de este comercio son las seis cavas que existen en el parque.